Al entrar a un casino aquello que más nos llamará la atención serán las maquinas tragaperras. Sus colores, imágenes, sonidos, pozos acumulados, su diversión y facilidad para jugar hacen de éstas máquinas, el juego de azar más popular y favorito de los apostadores. En un casino generan entre el 60 y 65 % de las ganancias.
¿Dónde y cuándo surgieron? Fue a fines del siglo XIX en San Francisco, Estados Unidos que se construyó la primer máquina tragaperras. Charles Fey fue su constructor y la denominó “Campana de Libertad” ya que contaba con imágenes de campanas.
No siempre contaron con la popularidad con la que cuentan hoy en día, ya que antes no eran consideradas un verdadero juego de azar. En la década del 70 las mujeres eran quienes jugaban a las mismas mientras sus parejas hacían grandes apuestas en las mesas de juego de poker o blackjack. No era considerado un juego real si se era un respetable apostador.
En el inicio, al funcionar las maquinas mecánicamente, algunos apostadores tenían como estrategia bajar la palanca de determinada manera, de forma tal de controlar el giro de las ruedas de la máquina aumentando las probabilidades de ganar. Con el paso del tiempo al ser perfeccionado el mecanismo de las máquinas se ha logrado evitar esta trampa. Al día de hoy las máquinas son electrónicas, es decir, manejadas por computadoras, no existiendo manera alguna de manipularlas exteriormente como se hacía en el inicio.
Hoy en día, en muchos casinos las máquinas tragaperras se encuentran en red, conectadas entre sí. De esta manera, se generan pozos acumulados. Creciendo el pozo a medida que los jugadores apuestan en las diferentes máquinas conectadas en red. Los pozos generalmente son muy grandes siendo un gran atractivo para los apostadores, aunque las probabilidades de ganar no sean muchas.
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